Invierno espiritual (infeliz sexto cumple semana)

Basta de decirme que no estoy solo. Estoy tan rodeado de fantasmas virtuales que ya no tengo ganas de conocer gente. Ni las palabras ni los recuerdos me transmiten calor para el invierno espiritual, y menos una pantalla. Yo ya dejé de esperar abrazos y besos, sobretodo aquellos que no tuve antes. Aquellos abrazos que yo necesitaba en medio de la tristeza interna ya no van a venir si no es mendigándolos en medio de la hipócrita piedad. Aquellos besos que nunca tocaron mis labios solo llegarán de la boca de quien los vende y de nadie más. Ahora si me levanto de la cama es solo para ir al baño, o para comer, o para airear el cuarto y quitar el olor corporal mío, o si no para ponerme el traje de eternauta para hacer las pocas compras que puedo hacer en una semana. Ahora pienso en voz alta para no perder el habla y es la única música que mis oídos escuchan. Ahora escribo en este papel y es la única lectura que hace volar mi imaginación. Volveré a escribir cuando llegue el día setenta.